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viernes, 7 de agosto de 2015

El arte de amamantar

Desde que supe que sería mamá decidí que daría pecho, no por cuestiones de moda (como suelen hacerse muchas cosas hoy en día) sino porque quería experimentar ese vínculo amoroso entre mis niños y yo.
Pasé 9 meses preparándome para lo que sería amamantar a dos, me mentalicé acerca de lo duro que podría tornarse todo pues no era un solo bebé. Mi mente estaba preparada para darle pecho a mis dos hijos. Lamentablemente en la vida, a veces, no es lo que uno quiere sino lo que toca.
...
Cuando nacieron los morochos apenas estaba entrando en la semana 36 y el varón venía bajo de peso y con complicaciones, pues no se estaba alimentando. El médico tomó la decisión: hay que interrumpir el embarazo.
El 7 de febrero al mediodía nacieron los bebes sanitos, pero bajos de peso y con problemas para respirar porque sus pulmones no estaban del todo desarrollados.
Los vi por segundos, antes de que fueran llevados a terapia intermedia, donde permanecieron 5 días en una incubadora. Fue hasta el cuarto día cuando me dieron a los niños para que los amamantara. Eran tan pequeños que mis pezones lucían gigantes frente a unas boquitas tan chiquitas, y eso les dificultaba mamar correctamente.
Puedo decir sin pena que ese día fue el mas duro y tortuoso de toda mi vida, ya que fui sometida a cualquier cantidad de métodos para que mis pechos produjeran la leche. Me estriparon y halaron los senos entre dos enfermeras, y luego pusieron a los dos bebés a chupar. Me torturaron tanto el pezón que el pobre estaba al rojo vivo, a punto de sangrar.
Recuerdo que la enfermera me dijo "tienes que producir leche porque sino la doctora no te dará a los bebés de alta".
Imaginen decirle eso a una mamá primeriza y desesperada por tener a sus hijos en brazos. Llegué a la casa como una loca y comencé a estimularme los pechos con desespero, sin compasión.
Después de tanto estropeo al fin salieron las anheladas gotas de leche. Saqué y saqué lo mas que pude, y al día siguiente lo llevé a la clínica. Me sentía feliz, con mucho dolor, pero feliz.
Una vez que me dieron a los bebés,  empezó la triste historia de mi pechos secos. Por más que me pegaba a los niños, nunca salió la cantidad esperada como para alimentar a dos. Hice todo cuanto me dijeron para producir más leche: tomé agua de avena, papelón, miel y hasta fororo. Nada, seguían saliendo las mismas tristes onzas que no eran capaz de llenar a mis chiquitos.
Luego de tres meses de duros y fallidos intentos, dejé de amamantar, con una tristeza honda pues de corazón quise darles su tetica hasta los 6 meses, al menos.
Realmente no sé en qué fallé, qué hice mal, solo sé que mis pechos no respondieron, que mi cuerpo no estaba tan preparado como mi mente para amamantar y que me quedé con las ganas. Pero bueno, al menos pude darles leche materna por 3 meses y que sé que lo intenté, porque vaya que sufrí para llenar un teterito de 4 onzas.

jueves, 11 de junio de 2015

Algunos consejos para las embarazadas de mellizos



Mi experiencia como mamá de morochos es muy nueva, así que tampoco es que tengo mucho que recomendar, pero los 9 meses de embarazo, más los 4 meses como mamá de Santiago y Lucía me han dejado algunos datos que pueden servirte si también tienes la dicha de tener un embarazo gemelar.

1. Lo primero es calmarte y no tener miedo. Sé que al momento de conocer que serán dos, te invaden una serie de temores, sobre todo en un país como el que tenemos donde todo es más complicado. 
Todo saldrá bien, lo importante es que vivas tu embarazo tranquila, eso garantiza que tus bebés nacerán bien y felices.

2. Una vez que el médico me informó que era un embarazo gemelar, comencé a prepararme psicológicamente para lo que venía, pero sin entrar en dramas y exageraciones. Estaba clara que sería difícil, porque si cuidar a un recién nacido es complicado, imagínate cuidar a dos, pero entrar en pánico no ayuda en nada.
Cada vez que alguien me decía, “Prepárate, que lo que te viene es bueno”,  respiraba y decía “Yo lo sé y estoy preparada”.

3. Compra pañales desde ya. Riega la voz y forma comandos de ayuda con tu familia y amigos, para que te compren pañales de todas las tallas. Procura tener 4 o 5 paquetes de pañales recién nacidos, no sabes si te pase como a mí que tuve un parto prematuro y mis bebés nacieron muy pequeños.

4. Busca ayuda. Déjate de las tonterías de que puedes sola, que eres independiente y fuerte. Tener dos recién nacidos es una tarea ardua y necesitas ayuda, obligatoriamente. No es un capricho, es una necesidad, porque cuando los bebes lloren juntos y estés sola, querrás salir corriendo. Así que ve hablando con las abuelas, tías, primas o alguien que pueda ayudarte durante el día, ya que en la noche estará el papá para apoyarte.

5. Escucha mucha música, a toda hora, cada vez que te sientas ansiosa, y busca relajarte; en la medida que tu embarazo sea tranquilo, los bebés también lo serán. 
Mi embarazo, por ejemplo, fue demasiado relajado, no tuve ningún malestar y mis bebés tampoco se movieron mucho (creo que por la falta de espacio). Ya cuando los bebes nazcan, al ponerles música, ellos se relajarán y podrás pasar un rato agradable cantando con ellos.

6. No compres una sola cuna o corral doble, mejor compra dos corrales o, si tu presupuesto te lo permite, compra dos cunas, ya que los bebés tendrán más espacio y, sobre todo, no pasará lo que tanto temes: que un bebé despierte al otro.

7. Ya cuando los bebés nacen te conviertes en Robotina, ya lo verás. Los primeros días serán muy duros, como todo lo que es nuevo, pero con el tiempo se irá haciendo más llevadero. Lo más convenientes es que le des de comer a los dos al mismo tiempo, porque si le das primero a uno, y una hora después al otro, no tendrás vida y será aún más difícil. Hay días en los que ellos pierden el ritmo y se para uno primero y, al rato, el otro. Si eso pasa, tranquila, procura que vuelvan a emparejarse, ya sea entreteniendo al que se paró primero dándole chance para que se levante el otro. 

8. Créales rutinas a los bebés, para que ellos se acostumbren a cosas como el baño y las horas de comer. Por ejemplo, luego de que pasan el mes, los bebés dejan de comer cada tres horas y su horario para dormir se va regulando poco a poco. Mi rutina es así: A las 7 am les doy el primer tetero, el próximo es a las 12:00 del mediodía porque ellos se quedan dormidos y se paran como a las 11 y tanto. Ya a las 4:30pm los saco a pasear media hora por la urbanización y a las 5:00 pm les toca su tercer tetero. Es a las 8:00 pm cuando los baño (antes los bañaba a las 11 del día, pero en la noche me ayuda a que duerman frescos y mejor) y les doy su penúltimo tetero. A las 2:00 am, más o menos, se toman su teterito y a las 5:00 am se despiertan llorando para que los carguemos y les demos amor.

9. Tú decides si dormir con ellos o no. En mi caso, yo en la noche los duermo en brazos y cuando ya están bien dormiditos, los paso a sus cunas. Ellos duermen su noche en sus respectivos corrales, pero si se paran a medianoche llorando, de inmediato los cargamos y dormimos. Nada de dejarlos llorar, tu responsabilidad como mamá es que críes a bebés felices.

10. Disfruta cada momento, hasta los más duros, y cada vez que sientas tu ánimo decaer piensa en algo: “todo pasará y ellos dejarán de ser bebés muy rápido, así que disfrútalos, ya llegará el día en el que puedas dormir mejor".

11. Paciencia y serenidad como mantra. Yo me lo repito cada vez que entro en colapso y de inmediato me siento más tranquila.



miércoles, 10 de junio de 2015

El ser mamá y cómo dejas de ser tú misma (al menos por unos años)



Recuerdo que cuando estaba embaraza, una amiga me dijo “Ay amiga, por favor, no vayas a ser como esas mamás que solo ponen fotos de sus bebés en las redes sociales”, a lo que yo le respondí con una convicción pasmosa “Claro que no amiga, yo trataré de mantener mi identidad en las redes". En ese momento yo tenía tres meses de embarazo, no sabía muy bien qué me esperaba, qué significaba todo lo que venía por delante y realmente creía que al ser mamá yo seguiría siendo la misma Willmaly que todos conocían. La ignorancia es atrevida, sin duda.


Cuando eres mamá todo cambia, y aunque suene cliché, es la verdad,  tus hábitos, tu vida se modifica, para darle paso a esa nueva vida que tanto te necesita. El 7 de febrero del 2015 yo dejé de ser Willmaly para convertirme en la Mamá de Santiago y Lucía. Todo en mi vida gira alrededor de ellos, en sus necesidades, y es normal que desde su nacimiento yo no haga otra cosa que hablar de ellos, de tomarle fotos, de montarla en las redes, de buscar en Internet cosas relacionadas con bebés; incluso las canciones que habitualmente canto son las de cunas que suelo cantarles cuando lloran. 

Y repito, es normal, son bebés, exigen y demandan atención, lo que me deja cero tiempo para ocuparme de mis gustos, de mis hábitos. Ya cuando vayan creciendo, la vida irá tomando el orden natural, yo tendré un poco más de tiempo para mi, de bañarme sin tanta angustia, quizás de leer un libro y ver una película sin quedarme dormida. Lo importante es relajarse y no ver un drama a todo, tu identidad la irás recuperando con el paso del tiempo, y el algún momento volverás a ser tú, solo que ahora tendrás a una personita especial que siempre te necesitará.